Por: Claudio Hernández Ingeniero Civil Industrial, Universidad de Chile. La nueva Ley N° 20.285 de acceso a la información pública y transparencia, da garantías a los ciudadanos de su derecho de acceder a la información del Estado. Esta ley que entra en vigencia el 20 de abril del año 2009 fija procedimientos para solicitar la información a los órganos de la administración del Estado y un plazo de veinte días para que dicha información sea entregada. A su vez la ley crea el Consejo para la Transparencia que será un órgano fiscalizador y actuará como tribunal en caso que la información no sea entregada por considerarse información reservada o no ser de cumplimiento a los plazos estipulados en la ley. Lo más relevante es el espíritu y cambio de paradigma respecto de la información pública, cuando en muchas ocasiones la información se guarda con recelo o secretismo por parte de los distintos niveles en la administración del Estado. Con esta ley, la publicidad y el acceso a los actos de la administración del Estado generará un mayor control social sobre la propia administración, donde cada decisión que se tome deberá estar muy bien justificada, lo que llevará indudablemente a que el Estado entre en un proceso de revisión de políticas, procedimientos y procesos para mejorar su gestión. Esta política se enmarca dentro de la anhelada agenda de modernización del Estado, donde si bien es necesario introducir mejoras tecnológicas, de procesos o nuevas normativas, lo más relevante es hacer el cambio cultural dentro de las organizaciones, lo cual es un trabajo de largo plazo donde debemos estar todos alineados, comenzando por las más altas autoridades. Este cambio cultural implica tomar mayor conciencia de la función pública, el servicio a los ciudadanos, la equidad y la responsabilidad pública. Al igual que la función de la administración del Estado, en los partidos políticos y la Concertación también debemos hacer una modernización, este cambio debe considerar un mayor compromiso social en todos sus niveles así como mejorar las prácticas y renovar el espíritu. El desafío de construir una nueva Concertación nos implica justamente eso, no es solo renovar las ideas y las personas sino que renovar nuestras prácticas y espíritu en la política, donde centremos nuestra atención en la ciudadanía, el país y poner ésto de relevancia sobre las agendas personales y los egos. Finalmente debemos ser capaces de construir una Concertación donde su leitmotiv sea el pueblo de Chile por sobre todas las cosas. Ley N° 20.285 
miércoles, 7 de enero de 2009
Modernización del Estado, la función pública y la política
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