Porque creo en la Justicia Social, la Democracia y la Libertad... este 30 de Diciembre me sumo a LA NUEVA CONCERTACIÓN.
martes, 30 de diciembre de 2008

Jóvenes… ¿Revolucionarios?

Estudiante de Educación Parvularia, Ponticia Universidad Católica.

Cada vez que vemos un niño trabajando en la calle para ayudar a su familia, en el mejor de los casos, o para pagar la pasta base de la mamá en el peor; cada vez que sentimos la impotencia porque uno de nuestros compañeros no puede seguir estudiando en la universidad por falta de recursos; cada vez que nos damos cuenta de cómo está siendo destruido nuestro planeta a causa de nuestro descuido; cada vez que una injusticia como éstas pasa por delante de nuestros ojos, sería descabellado pensar el quedarse impávidos ante esta realidad. Lo más penoso de toda esta descripción, es que en la mayoría de las veces, así lo es, los jóvenes nos abstraemos de lo que ocurre y pasamos de largo sin detenernos a hacer algo.

Es justamente el preocuparnos de nuestro entorno lo que nos está faltando. En Chile existe un 68,1% de jóvenes mayores de dieciocho años que NO VOTA (INJUV), por lo que podemos deducir les da lo mismo quien gobierne, quien lo represente. Esta preocupación ha sido canalizada muchas veces (en algunos casos para el alivio de la culpa por no vivir penurias) por los voluntariados, llegando a un 69% de participación de jóvenes no inscritos (UTPCH), los voluntariados son instancias de trabajo muy provechosas para quienes lo ejercen como para quienes son beneficiados por él y cubren necesidades que lo más probable es que si no existieran estas entidades no serían satisfechas o tal vez muy tardíamente. Pero estas instancias son momentáneas, que duran un fin de semana, una semana o una quincena, y se repiten dos o tres veces al año y el trabajo continuo solo es hecho por unos pocos organizadores. Pero ¿dónde quedan todos los demás voluntarios? ¿Dónde quedan aquellos que ni si quiera son capaces de dedicarse a labores como éstas en algún momento del año? Qué pasa con todos, esos miles de jóvenes chilenos que no se comprometen con su sociedad ni en el más esencial y mínimo derecho y deber cívico.

La despreocupación por los asuntos sociales, especialmente desde el espectro político es la alarmante realidad que nos aqueja. Existe una fuerte desvinculación entre el mundo político y los jóvenes, ya sea por culpa de uno u otro lado. Como jóvenes somos llamados a cambiar la realidad, sí a cambiarla; no es una cuesta que sea poco empinada, por el contrario, lo es y bastante, pero sí es una cuesta que está presente para que podamos subirla y que dependerá de cómo utilicemos nuestros recursos el que éstos nos ayuden o no en la tarea, como todos los hombres tenemos una hermosa herramienta mediante la cual podemos lograr transformaciones sociales, la tan fácilmente desprestigiada política, ésta herramienta que los jóvenes estamos desaprovechando, haciendo mucho más difícil la escalada.

Pero antes que todo hay que optar por subir o no la cuesta, y ahí está el desafío, en darle un sentido a nuestra existencia dentro de la sociedad que sobrepase nuestro círculo cercano, que no tengamos topes, que mucho menos nos censuremos, donde nuestros sueños sean los sueños de muchos y logremos cristalizarlos en una mejor sociedad, donde no nos sintamos innecesarios ni adjudiquemos a otros nuestra falta de oportunidades, una sociedad en la cual no esperemos que otros hagan la tarea por nosotros, donde el cambio que ejerzamos sea un cambio continuo y no de un fin de semana, en cual nuestro compromiso sea real y efectivamente le de un nuevo sentido a nuestro compromiso con el país.

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